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XIOMARA GONZÁLEZ-GOVEA

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Un adulto quizás quisiera profundizar en su respuesta. Tal vez pediría más explicación...Yo no. Quizás no soy tan adulta. Gran parte de mi vida funciona así, bajo el mandato irracional de la intuición. Creo que la subestimamos…Creo también que la intuición es una de las mejores lecciones que pueden darnos los animales, y Kamilah (o cualquier niño) y yo lo entendemos bien.

Seguro a sus tres años, Kami no sabe (racionalmente) que es más feliz por la influencia de Xaiki…que caminar con ella todos los días la hace más activa y saludable. Que reírse con sus juegos de cola, la hace más relajada y natural. Que porque es adoptada y fue rescatada de las inclemencias de la calle, es también agradecida… y lo manifiesta con juegos interminables que enaltecen y llenan su vida de luz y amor legítimo. Mis hijas (humana y mascota) se complementan con la dicha de ser agradecidas, aunque el intelecto de Kamilah no lo reconozca ni a sus tres años, ni nunca.

Yo hablo de animales todos los días. Los respiro, toco, observo, estudio… y agradezco esto, delante de mis hijos. Como comunicadora reporto e informo lo que puedo y lo que tenga que ver con sus vidas…esas que tanto afectan las nuestras. Mi hija se da cuenta de esta fascinación por los animales, de la importancia que les doy a diario en la radio, en la tele y desde mi almohada. La influencia evidentemente está sembrada y ella responde, agradeciendo su existencia.

Que me hija agradezca la presencia de su “hermana Xaiki” a través de mi pasión 
por los animales, me hace una #infuyente #influencer… ¿O no? Pero más (y mejor) 
aún, me hace un ser humano feliz, consciente de que el verdadero “influencer” no 
es el que más seguidores tiene, sino el que deja una huella inmensa, 
significativa y libre de ego en alguien.

Ese espero que sea el caso de Kamilah, mi hija agradecida de su perrita y de la risa y aprendizaje constante que le genera…

Agradecería a la vida si ella se convierte en una #influyente para los que quieran dejar el mundo mejor de lo que lo encontraron. Es tan necesario “ladrar” (actuar) y hablar menos...pero para eso necesitamos compartir más y mejor con los animales, sin pensarlo mucho. Si lo hacemos, probablemente actuaremos en pro de un mundo más bonito. Ese es el poder de su influencia.

XIOMARA GONZÁLEZ-GOVEA

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Claro que soy una #influencer

Esta manaña, camino a la guardería de mi hija (humana) pasamos frente a la misma iglesia de siempre. Todos los días, inculco en ella y en mi hijo la satisfacción que a través de los años deja el saber ser agradecido. Y así, con esta intención, le decimos siempre a la virgen de Guadalupe “gracias por…” (algo…o alguien). Todos los días cambia el sujeto, o motivo.

Hoy Kamilah decidió darle gracias a la vida por su “hermana Xaiki”, nuestra perrita…Y le salió del alma agradecer el tiempo que comparte con ella. Le pregunté, ¿por qué? Lo explicó así: “Xaiki me quiere mucho. Gracias virgencita” (de más estará decir que la acompañaba una super sonrisa).

Xiomara

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